jueves, 11 de noviembre de 2010

Luz de amanecer

Ya la luna se fue, la noche duerme.
Tan solo hay un lucero allá en lo alto,
brillando en la neblina
que disfraza los álamos del río
con delicadas formas.
Del otro lado,
una línea rosada,
refulgente,
dibuja el horizonte, allá, a lo lejos.

Es tan bella la luz de amanecer,
y es tan fugaz,
que quieren capturarla mis retinas,
y se dilata el alma, y los sentidos
sucumben a la magia del instante
que guardan bajo llave, muy adentro.

Entre los olmos nacen, atenuados,
sonidos de la vida, al afinar
los gratos instrumentos de su orquesta
que, con el primer rayo del naciente,
rompen en armoniosa melodía.
Y esa vida, despierta y renovada,
pasados los temores de la noche,
renace con la aurora en la alameda
al tiempo que renacen mis poemas.